La definición más común de Dios es como ser supremo, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Creador, protector, juez y, en algunas religiones, salvador del universo y la humanidad. No es posible definirlo como algo conocido y establecer una descripción exacta y certera, por lo que la aceptación de su existencia y presencia viene dada por cada individuo, basándose en alguna de las religiones del mundo o por experiencia propia. Sobre esta definición existen variaciones:
- Dios como ser capaz de insuflar el aliento adecuado que permite a sus adoradores sostener el sistema de autogobierno que él mismo define en un compendio de leyes, normas y/o principios catalogados en una colección de libros definidos como sagrados por sus seguidores, y cuyos redactores humanos declaran haber sido guiados por la iluminación de ese Dios. Al insuflar ese poder, no causa sufrimiento añadido al sistema de vida rutinario.
- Dios como ser capaz de someter voluntades.
- Dios como algo supremo, pero no necesariamente como un ser.
- Algunas ideas sobre Dios pueden incluir atributos antropomórficos: sexo, nombres concretos e incluso exclusividad étnica, mientras que otras ideas son meramente conceptos filosóficos.
- La idea de Dios suele ir entremezclada con la definición de verdad, en la que Dios es la suma de todas las verdades. Desde esta perspectiva, la ciencia es sólo un medio de encontrar a Dios.
- Existen divergencias al definir a Dios, bien como una persona o, más bien, como una fuerza o impulso impersonal. También son diversas las formas en las que se entiende que Dios se relaciona con el hombre y la apariencia que Dios tiene.
- Algunas concepciones de Dios se centran en una visión de éste como una realidad eterna, trascendente, inmutable y última, en contraste con el universo visible y continuamente cambiante.
- En algunas religiones y corrientes filosóficas, Dios es el creador del universo.
- Algunas tradiciones sostienen que, además de creador, Dios es conservador (teÃsmo), mientras que otros opinan que Dios es únicamente creador (deÃsmo).
- Principalmente, a Dios se le atribuyen omnipotencia (todo lo puede), omnisciencia (todo lo sabe), omnipresencia (todo lo abarca) y omnibenevolencia (es absolutamente bueno). Sin embargo, no todos afirman que Dios es moralmente bueno. Mientras que algunos consideran que Dios representa lo moralmente bueno, admitiendo que existe una definición objetiva de lo bueno y lo malo, para otros Dios está por encima de la moralidad, o la determina, de manera que es bueno lo que Dios quiere que sea bueno. No todos sus atributos concuerdan, apareciendo contradicciones que hacen a los crÃticos negar que Dios pueda tener a la vez los cuatro atributos indicados. Por ejemplo, se afirma que si Dios es el creador omnipotente, omnisciente y el único juez, entonces al crear a la humanidad, incluidos ateos y paganos, sabe cómo será su comportamiento y tendrá que enviarlos al infierno. Este Dios no puede, por tanto, ser bueno desde el punto de vista de todos los humanos, del mismo modo que algunos afirmarán que no todos los humanos son buenos desde el punto de vista de Dios. Éste, el problema de la existencia del mal, es uno de los obstáculos planteados por los escépticos para aceptar ese concepto de Dios. Los creyentes suelen alegar el «libre albedrÃo» de los seres humanos para explicar el mal en el mundo, aunque ese argumento no sirve para explicar el mal en la Naturaleza (aunque no está del todo definido el concepto de mal en la Naturaleza, pues existe el problema de que, si el bien y el mal es cuestión de opción hecha (por libertad o razonamiento), la Naturaleza carece de este tipo de opciones, simplemente es como es); y por otra parte, los crÃticos no consideran compatibles la omnipotencia y la omnisciencia de Dios con el libre albedrÃo, alegando que si Dios todo lo puede, intervenir implicarÃa obstaculizar la libertad del ser humano; o el saberlo todo implicarÃa también que no hay nada dentro de la libertad del ser humano que no esté previamente fijado y dicho. Al respecto de la omnipotencia, se contrapone la caracterÃstica omnibenevolente de Dios, que al poderlo todo no necesariamente lo hace, sino que deja al ser humano actuar de acuerdo con la caracterÃstica libre con que lo creó en un inicio y no interfiere, ya sea por apatÃa o placer (lo que de nuevo contradirÃa la benevolencia de Dios), o por respeto (nacido de su benevolencia) a la naturaleza con que fue creado el hombre.
- La teologÃa negativa (o vÃa negativa) aduce que no se pueden determinar afirmaciones concluyentes sobre los atributos de Dios, mientras que los agnósticos consideran que el limitado conocimiento humano no permite obtener pruebas concluyentes de qué o cómo es Dios. Algunas costumbres relacionadas con el misticismo establecen unos lÃmites al poder de Dios, al considerar que la naturaleza suprema de Dios no deja lugar a la casualidad.
- La concepción de Dios como ente individual es una caracterÃstica del monoteÃsmo, pese a que no existe una definición exacta y concreta del monoteÃsmo. Las diferencias entre monoteÃsmo y politeÃsmo dependen de la tradición de los pueblos (ver Trinidad, Dualismo y HenoteÃsmo).
- Algunos sostienen que tan sólo existe una única definición válida de Dios, mientras que para otros, cabe la posibilidad de que varias definiciones de Dios sean posibles a la vez.
- Se puede construir una explicación sobre la existencia de Dios desde la PsicologÃa, intentando establecer qué realidad externa se corresponde con su recreación mental. AsÃ, a partir del estudio introspectivo de la consciencia, se llegarÃa a la conclusión de que ésta surge asociada a la experiencia de un cierto vacÃo. Por tanto, el vacÃo cósmico, mucho más puro y prácticamente continuo, llevarÃa aparejada una consciencia altamente desarrollada y unitaria. Es decir: Dios. El cual se expandirÃa en los confines de la existencia, ejerciendo una presión hacia el interior, sobre la materia, a la que mantendrÃa reprimida; pese a ello, no se deberÃa decir que Dios sea malo, ya que no podrÃa dejar de expandirse, de perfeccionarse. Y puesto que nosotros sà somos capaces de contrastar las realidades más diversas, nuestro deber moral es suplir la falta de piedad de Dios y, a costa suya, aumentar el espacio disponible para la materia que nos rodea, elevar su nivel de consciencia.